Tomado de Cubaescena
Crecí escuchando una frase popular en voz de mis abuelos y en la del famoso personaje del Coronel Blanco en la telenovela Al compás del son. “Lo bueno que tiene esto, es lo malo que se está poniendo”, frase que avizora el desastre y muchas veces suena como el toque a degüello. La he escuchado acompañada de cierto gozo en la voz del enunciador. Preludia la supresión del raciocinio y la entrega al disfrute de destrozar al contrario. Generalmente se dice con ironía, sadismo. En esta frase pensé cuando vi La Prudencia, puesta en escena de Estudio Teatral La Chinche, basada en el texto homónimo del argentino Claudio Gotbeter.
Tres amigas de edad avanzada se dieron cita para pasar juntas el último día del año en la casa de una de ellas. Margarita (Camill Odette Baeza) y Trinidad (María Carla Guevara) han llegado primero, pero a la llegada de Nina (Laura Tarrao) que insiste para que le abran la puerta, se desata un pánico atroz y la paranoia principal de todos los estragos de la obra.
La prudencia
En clave de comedia negra típico en la dramaturgia de Gotbeter, y con atinado tono farsesco en el desempeño de las actrices, Lizette Silverio crea el tejido de la pieza prescindiendo de mobiliario escenográfico. Está claro que todo lo que ocurra aquí será total responsabilidad del individuo-personaje.
Esa idea es reforzada mediante el clásico juego de teatro dentro del teatro, donde una de las actrices interrumpe varias veces la obra para quejarse de la rudeza de sus compañeras al ejecutar las acciones.
La prudencia
La dinámica de la puesta posibilita atravesar los límites de lo real y lo dramático para señalar de un modo inteligente y suspicaz la fuerza del impulso destructivo infundado por las sociedades donde el miedo es mecanismo para controlar las multitudes.
En un contexto teatral donde el “no actuar” o una supuesta naturalidad están en boga, se agradece una pieza como esta que sostiene la obra gracias a la vitalidad del cuerpo y la voz de las actrices. Una pieza que muestra códigos escénicos de la actuación farsesca y del absurdo con especial sentido del gusto para, al decir de Jaime Gómez Triana en las notas al programa, “activar las circunstancias que el texto propone”.
La prudencia
Tomado de: http://cubaescena.cult.cu/ser-prudentes-como-la-chinche/

Es una obra para no olvidar
ResponderEliminar